Emprender ‘con garantías’

Publicado: 11 marzo 2009 Ningún comentario

En la vida de todo emprendedor ‘asalariado’ llega un momento en el que tiene que plantearse dedicarse de forma plena a su negocio para que este siga creciendo o, por el contrario, mantener la seguridad de su trabajo como empleado de un tercero. Sin duda el camino que elija marcará un punto de inflexión en su carrera profesional y, cómo no, en la de su proyecto-empresa. En la mayoría de casos se trata de una lucha entre su carácter aventurero y la ‘seguridad’ que proporciona un empleo ‘estable’. Esta decisión nunca es sencilla y en la mayoría de casos dependerá de las circunstancias personales y apoyos que reciba el futuro empresario.

El gran ‘pero’ para la mayoría de emprendedores es la inseguridad de quedarse ‘solo ante el peligro’ y si un colchón que amortigüe la caída en caso de que la aventura no salga como estaba previsto. Por fortuna, igual que hay soluciones para conseguir financiación (al margen de los medios tradicionales), también las hay para asegurar, por lo menos de forma temporal una serie de ingresos adicionales tras una hipotética quiebra. Y todo ello a coste cero. Es decir, olvidémonos de cualquier tipo de seguro al uso. ¿Cuáles son estas opciones?

La primera es relativamente común y consiste en solicitar una excedencia laboral voluntaria. ¿En qué consiste? Se trata de un periodo durante el cual se suspende temporalmente la relación laboral entre el trabajador y la empresa. Una vez concluido el periodo de excedencia el trabajador podrá solicitar su reingreso en la empresa, para lo que conservará un derecho preferente. Es decir, la empresa no está obligada a contratarle de forma inmediata, sino que pasa a ser el primero en la lista en caso de que se produjesen vacantes o contrataciones en una categoría igual o similar a la suya, pero nunca inferior.

Según el artículo 46.2 de la Ley del Estatuto de los Trabajadores podrán solicitar una excedencia voluntaria todos aquellos empleados “con al menos un año de antigüedad en la empresa” y podrán hacerlo por un periodo no menor a cuatro meses y no mayor a cinco años. Además, este derecho sólo podrá ejercerse de nuevo una vez transcurridos cuatro años desde la anterior excedencia. Hay que tener en cuenta que el trabajador no puede tomar esta decisión de forma unilateral, sino que deberá pedir permiso a la empresa, que está obligada a concederle la excedencia siempre que cumpla con los requisitos legales.

Esta es una buena fórmula de guardarse ‘un as en la manga’ en caso de que la aventura en solitario no llegue a buen puerto, aunque tienen sus limitaciones, sobre todo temporales. No se trata de los cinco años de plazo máximo (se supone que debería bastar para comprobar la viabilidad del proyecto) sino de acertar en el número de años por el que se pide la excedencia. Doce meses es un periodo demasiado corto pero a partir de dos años se empiezan a asumir bastantes riesgos.

La otra fórmula alternativa para asegurarse unos ingresos ante un hipotético fracaso es ‘acudir’ al paro. En este punto existen también dos alternativas, aunque vayamos por partes. Al igual que se puede cobrar el 60% del paro de golpe para crear una empresa, también se puede ‘reservar’ la prestación por desempleo para después. En concreto, un trabajador por cuenta ajena puede solicitar el paro y posteriormente suspenderlo para establecerse como autónomo, según el Texto Refundido de la Ley de la Seguridad Social. Eso sí, no podrá permanecer más de 24 meses en el régimen de autónomo. En este sentido, dos años es un periodo en el que debería dar tiempo a que el proyecto madure y sea posible determinar su viabilidad.

La segunda opción pasa por establecer un sueldo mensual dentro de la empresa que se cree a los efectos de hacer realidad el proyecto empresarial. El principal problema de esta solución suele ser que la ya de por sí complicada tarea de cuadrar ingresos y gastos puede complicarse todavía más. Además, hay que tener en cuenta el desembolso extra que esto supone por los pagos a la Seguridad Social que toda empresa debe efectuar por sus empleados.

En definitiva, aunque no se trata de las mejores garantías, por lo menos son un punto al que cualquier emprendedor puede agarrarse para tratar de hacer realidad el que seguramente sea su sueño.

Foto veganstraightedge

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