Archivo para Diciembre, 2010

¿Negocio para el fututo o para el momento?

Por Matias Torres el 31.12.2010 // 13:27 en Emprendedores
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Muchas veces, comenzar con un nuevo emprendimiento puede ser más que un desafío para muchos jóvenes empresarios.

En primer lugar, es el paso inicial a la independencia laboral, tras años de emplearnos en una empresa, sin arriesgar nuestro capital, por lo tanto, el panorama desde ahora cambiará. Pero también, empezar un negocio propio puede ser un camino a lo desconocido, es como tirarnos a una piscina sin saber a ciencia cierta si tiene agua o está vacía.

Por lo tanto, ser un emprendedor conlleva un espíritu aventurero y a la vez un desafío económico que pone en juego nuestro presente, pero también nuestro futuro.

Entonces, si vamos a emprender este nuevo camino hacia un negocio donde vamos a arriesgar, es necesario estar seguros de donde invertiremos, y como lo haremos, pero en especial debemos tener más que claro cual será el emprendimiento.

Y aquí muchas veces se abren interrogantes acerca de si invertir nuestro dinero en un negocio actual o en uno a futuro. Pero ¿Cuál de ellas es la mejor opción? Todo dependerá de nuestra urgencia y la necesidad o de apostar, con tiempo y espalda económica, a un negocio que recién en algunos años, dará sus primeros frutos.

Esto le ha ocurrido a muchos emprendedores “online”, durante un largo período han desembolsado sumas de dinero sin ver redituar, aunque tiempo después, han comenzado a cosechar su siembra.

Los emprendimientos a largo plazo no son para cualquiera, se debe tener conducta, paciencia, un convencimiento absoluto de lo que se está haciendo, y sobre todo, claridad acerca del proyecto, sus objetivos y sus plazos.

Emprender un negocio a futuro, implica actualizarnos, y seguir las tendencias constantemente, quedarnos esperando bajo un árbol que nuestra planta comience a dar sus frutos es un error gravísimo, que se paga primero con la lenta caída de las perspectivas a corto y mediano plazo, pero finalmente con una quiebra total que puede dejarnos en la ruina.

Este tipo de aventuras requiere estar sobre ella a diario, y necesita imperiosamente de inversiones que muchas veces no están contempladas, ya que aparecen nuevas tendencias a diario, por eso, debemos estar preparados para aportar capital que no teníamos previsto de antemano.

En estas situaciones, lo que suele suceder es que se buscan nuevos socios, cuidado, esta situación debemos manejarla con prudencia, porque aquí entra a jugar un nuevo factor, un inversor externo.

Por eso, cuando emprendamos un negocio a futuro, es vital, la diagramación de un esquema real, con posibilidades de diversificar para mantener viva la llama, mientras esperamos que comience a rendir nuestro dinero, pero con paciencia, porque nadie obtiene resultados de manera inmediata.

Invertir en publicidad

Por Matias Torres el 29.12.2010 // 22:56 en Emprendedores
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Los emprendedores suelen cometer algunos errores a la hora de promocionar sus productos o servicios. Cuando intentan ”vender” al público lo que hacen, deben  tener en claro varios aspectos, y uno de ellos es publicitar de la forma más efectiva.

A pesar que muchos dicen que sus productos se venden por lo que son, y no por lo que parecen, necesitan de ambas situaciones para dar un golpe de efecto en el mercado, y uno de los métodos más certeros es a través de la publicidad.

Aquí comienza el segundo debate entre los emprendedores, ¿Me conviene gastar dinero en promocionar? La respuesta es indefectiblemente, sí. Esta situación debe entenderse siempre que queramos masificar lo que ofrecemos, y que busquemos llegar mucho más allá de nuestros límites actuales.

Si estamos en la búsqueda de nuevos mercados, e intentamos posicionarnos frente al gran público, necesitamos contar con una campaña bien dirigida, que justifique la inversión.

Por lo tanto, y si bien es un gasto, muchas veces importante dentro del presupuesto que manejamos, una campaña publicitaria efectiva es tan necesaria como el agua para un pez.

En primer lugar, podremos mostrar nuestro producto a través de diferentes medios (convencionales y de los nuevos ya que dependerá de lo que ofrecemos), y así llegar a un mercado que no nos conoce, o que ha escuchado algo de nosotros, pero no sabe a ciencia cierta que es lo que hacemos.

Así, en nuestro presupuesto, al momento de lanzar la campaña lo tomaremos como un gasto, eso es indudable, pero a largo plazo puede transformarse en una inversión.

A la hora de hacerlo es bueno contratar a gente especializada, debemos tomarlo que tal, cada uno se desempeña mejor en su rubro, y como nosotros nos dedicamos a determinado bien o servicio, existe gente que ha estudiado como posicionar el nuestro en el mercado.

Una exitosa campaña publicitaria puede ser un sello a futuro, y los hechos avalan esta situación, en la memoria de cada uno de nosotros está guardada más de una publicidad, que trabaja en el inconciente a la hora de escoger una u otra opción que se nos plantea a la hora de necesitar algo.

Por lo tanto, busque una empresa con inteligencia, emprendedora, con ideas nuevas, que entienda cual es nuestra intención, pero también debemos dejar que ellos influyan sobre nosotros, en un juego mutuo que se nutra del intercambio de ideas.

Trabajar desde casa, adiós a la oficina

Por Matias Torres el 27.12.2010 // 23:45 en Emprendedores
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Una de las contradicciones que se viven, o sufren a diario en miles de empleos es la “obligatoriedad” de concurrir a la oficina y cumplir un horario. Esta situación es tan nefasta como antigua, y en contra de lo que se piensa, desalienta el cumplimiento de objetivos y mal predispone a muchos.

En principio es necesario desterrar la teoría que, si no se tiene control que el empleado cumple con su horario laboral, no trabajará lo estipulado, es vago o la empresa, le estará regalando el salario, ya que no tiene bajo su órbita lo que hace, o deja de hacer.

La flexibilidad laboral es una de las inyecciones de estimulo más importantes que muchos emprendedores están poniendo en práctica en cientos de pequeñas y medianas empresas para sus empleados.

Esta operatoria, que ha sido progresiva en los últimos años, comenzó con una especie de “flexi-time” que permitía trabajar media jornada los viernes, pero que después se fue profundizando con un cambio en el rol del trabajo, entendiéndose que el cumplimiento de un horario se transformaba en una carga, ya que esta situación contemplaba vestirnos todos los días elegantemente, tener “buena cara” durante la jornada, interactuar con demasiadas personas, y en definitiva, una pérdida de tiempo en el desplazamiento desde casa a la oficina, y la vuelta al final de la jornada.

Por lo tanto, aquellos empleos donde no requiere de una imperiosa necesidad de “hacer acto de presencia” se ha adoptado el trabajo desde casa, y eso no quiere decir que se trabaje menos, al contrario, muchos han encontrado en esa metodología una gimnasia de sus tiempos, maximizando sus obligaciones.

Trabajar desde casa permite:

  • Administrar horarios
  • Clima de distensión laboral
  • Cumplir con objetivos y no con esquemas rígidos de presencia
  • Ganar tiempo con la familia o para recreación sin la necesidad de transportarnos
  • Escoger los horarios donde producimos más, y mejor

A pesar de que ofrece ventajas, aunque también tiene sus contras si no se tiene la suficiente disciplina o no se cuenta con un espacio de tranquilidad en el hogar, el obstáculo más importante siguen siendo las estructuras, antiguas y obsoletas que cuenta el sistema de trabajo en muchas empresas.

Y no tiene que ver con regiones, o países, sino con cada compañía, que en muchas oportunidades se rige con métodos en desuso que no permiten el cambio de esquemas, por miedo a la pérdida del control interno.

Por eso, los jóvenes emprendedores serán los encargados de derribar esos prejuicios, que requieren de la puesta en marcha de otras reglas, más flexibles y que tienen como línea de conducción una interrelación entre empleados y jefes, con proyectos más dinámicos y flexibles, y con objetivos grupales que privilegien el fin, y no los medios, porque en mundo del trabajo actual, una cosa no justifica a la otra, siempre que estemos bajo el paraguas de la ley y las buenas intenciones.

¿Es momento para pedir un aumento de sueldo?

Por Matias Torres el 23.12.2010 // 0:17 en Emprendedores
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Una de las preguntas que los asalariados suelen hacerse, y muchas veces no se animan a exteriorizar podria ser ¿Es momento para pedir un aumento de sueldo?

Las respuestas a este interrogante suelen depender del contexto económico, de la actualidad de la empresa donde trabajamos, de nuestro desempleño personal, o de los objetivos trasados en forma grupal. Analicemos cada uno.

Contexto económico

Suele ser difícil en estos momentos donde la tasa de paro es escalofriante, y donde conseguir trabajo es extremadamente difícil, pedir un aumento de sueldo, sin embargo no es imposible y dependerá de otros aspectos que deben analizarse en forma particular.

En momentos tan difíciles como este si merecemos una recompensa por nuestra labor, y estamos convencidos que así debe ser, podemos solicitar la mejora en la remuneración, pero debemos tener en cuenta que no es el momento ideal.

Sin embargo, la crisis le ha servido a muchos empresarios para escudarse y justificar los recortes o la precarización de las condiciones de trabajo. Por lo tanto si creemos que lo merecemos, la situación de la empresa lo amerita y exisitía un compromiso de revisar nuestra situación particular, debemos intentarlo. En el peor de los casos, el no ya lo tenemos de antemano.

Actualidad de la empresa

En un contexto de crisis, puede ser que la compañía donde trabajemos viva otra realidad, por lo tanto, no existirían motivos para no recibir una mejora. En primer lugar es cuestión de conversar y reveer la situación de ambas partes y llegar a un acuerdo.

Tal vez, si el contexto no es el más favorable, podemos lograr un incremento progresivo que finalmente llegue a lo pretendido. Esta situación de transición le ofrece un respiro económico a la empresa y una proyección de mejora para nuestra situación particular.

El mejor de los escenarios es el que tiene que ver con la evolución de la empresa donde nos desempeñamos, porque si su crecimiento es sostenible, el negocio es viable, consigue ingresos y cumple objetivos; entonces tenemos los motivos suficientes para sentirnos parte del crecimiento, que en este caso debería ser de todos.

Desempeño personal

Que mejor satisfacción que sentirse recompensado por el esfuerzo y la dedicación que recibir una retribución de parte de los gerentes de la empresa. Muchas veces, una mejora salarial no sólo trae aparejado un incremento en el sueldo, sino que el ofrecimiento de un puesto más alto, con mayores responsabilidades en la toma de decisiones suena ideal.

Ahora, muchos, se ven amedrentados de solicitar un aumento cuando alguno de los aspectos antes mencionados son una realidad. Si la crisis es infernal y cada día nos enteramos que algún conocido pierde su trabajo ¿cómo voy a pedir esto?, o si la empresa no ha crecido lo suficiente, ¿dejo pasar esta oportunidad para otro momento?

Si bien es una realidad, una cosa no invalida a la otra, a nosotros nos pagan por nuestro desempeño, y si hacemos bien las cosas, y existen las posibilidades económicas para que nos mejoren el salario, ¿por qué no deberían llevarlo a cabo?

Una frase que escuché en mi primer trabajo me ha quedado sellada a fuego en la memoria y siempre la tengo presente, “el sueldo no se agradece, se merece”.

Objetivos grupales

Una de los nuevas modalidades que se están poniendo de moda son las retribuciones en función de objetivos grupales cumplidos. Esta estrategia busca que los empleados tomen conciencia de que cada uno por sí solo no tiene la importancia que sí representa un grupo.

La unión hace a la fuerza y si entre todos tiramos para un mismo lado, con un objetivo comunes, esa situación hará privilegiar los objetivos colectivos por los individuales.

Entonces, el sistema de remuneración suele ser justo si las labores son equitativas y los esfuerzos son parejos. En caso de cumplir con los objetivos establecidos, el aumento debe ser un premio que debe partir de la patronal, como premio, pero también como incentivo para nuevas metas.

En definitiva, si trabajamos bien, siempre es buen momento para pedir un aumento, aunque debemos analizar el contexto que nos rodea para hacerlo en el momento justo y con los pies sobre la tierra.

Un buen portal para presentar nuestro negocio

Por Matias Torres el 21.12.2010 // 23:05 en Emprendedores
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Si bien las formas de comunicación, y en especial de presentación, se mantienen intactas a pesar de la masificación que ofrece Internet, una de las mejores alternativas que tenemos para hacer conocer nuestros proyectos y negocios a los demás es a través de la Web.

Los emprendedores que buscan posicionarse en el mercado requieren de diferentes herramientas para hacerse conocer al público. En un principio, lo que buscamos es llegar a nuestros potenciales clientes a través de una serie de conceptos básicos:

  • promocionar nuestros productos
  • posicionar la marca comercial
  • buscar nuevos clientes
  • ofrecer novedades a nuestros actuales clientes
  • aportar información de la empresa

En momentos donde la competencia es feroz, y la imagen suele ser el primer shock visual, es fundamental utilizar herramientas atractivas e innovadoras para destacarnos sobre el resto, y así el mercado de los consumidores pueda tener una referencia concreta de quienes somos, y que ofrecemos, porque en definitiva, nuestros productos son los que cuentan.

Entonces, si ofrecemos bienes o servicios (lo más difícil de vender) tenemos que llegar a la masa de manera efectiva. Una de las opciones más viables y masivas es a través de Internet. Por más que nuestro emprendimiento no tenga directa relación con el comercio online, un buen portal nos aportará un toque de distinción, nos permitirá llegar a un universo de posibles clientes que trasciende las fronteras geográficas y con un sólo clic podrán conocer que ofrecemos.

El portal online ha reemplazado a la carta de presentación a la hora de hacernos conocer en el mercado, si alguien necesita saber sobre cualquier tema, lo busca en “la red”, y allí debemos estar presentes, porque sino, estamos fuera del mercado, y no exageramos.

Por eso, debemos encargar un diseño, visiblemente atractivo y ordenado, pero también debe complementarse con información útil para quien no nos conoce, como también debemos tener especial atención en que debemos dirigirla a nuestros actuales clientes que necesitan contactarse con nosotros.

Los canales de comunicación deben estar actualizados (mail, y vías de contacto, responsables de cada área, productos que ofrecemos, precios, formas de pago, etc.). Si una persona ingresa a nuestro site, y se decepciona, no vuelve a ingresar, y eso se traduce en un cliente perdido.

En conclusión, un portal online puede traducirse en un gasto a corto plazo (tiene un coste de diseño y de mantenimiento mensual) pero es una inversión publicitaria, es una forma de “vendernos” a millones de internautas que lo único que hacen en la Web es buscar respuestas a sus necesidades.