¿Puedo internacionalizar mi idea?
Por el 10.11.2009 // 13:49 en GeneralEl carácter internacional de la segunda edición de BBVA Open Talent es una excusa tan buena como otra cualquiera para plantear un tema espinoso para la mayoría de emprendedores españoles y más aún para las empresas que ya están en marcha: llevar el negocio más allá de nuestras fronteras nacionales.
Por algún extraño motivo el empresario español es, en términos generales, reacio a salir al exterior. La mayoría de ideas nacen por y para el público nacional con nulas aspiraciones internacionales, cuando en muchos casos son iniciativas que bien podrían aplicarse a otros países. Pero dar este paso complicado, sobre desde el punto de vista mental, ya que puede añadir más presión sobre el emprendedor y por su puesto una mayor carga de trabajo.
La cuestión más importante, al margen de los trámites que después debamos cumplir desde un punto de vista legal, es si el negocio se puede realmente exportar. Es decir, si es escalable y se puede desarrollar en otros mercados y con diferentes volúmenes de negocio. En un mundo y una economía cada vez más global, se podría afirmar que la mayoría de ideas son susceptivas de ser internacionalizadas. Evidentemente, siempre existirán excepciones o países en los que sea más fácil que cuaje una idea por afinidad idiomática, proximidad geográfica o coincidencias culturales. Este es uno de los puntos que hay que tener en cuenta antes de lanzarnos a la aventura exterior, pero no el único.
La ventaja de muchos proyectos basados en tecnología o enfocados a Internet es que resultan más fáciles de escalar, ya que la mayor parte de las inversiones ya se ha acometido con anterioridad y sólo restarían hacer ajustes para acudir al exterior. Esto es algo que todo emprendedor debe tener en cuenta, incluso durante los primeros pasos del negocio. No se trata de correr antes de andar, sino de planificar cuáles son los pasos que prevemos o queremos que la empresa pueda dar en el futuro. En definitiva, de no limitar nuestro crecimiento.
Una vez hemos determinado que es viable desde un punto de vista técnico y operativo (aunque de forma general) o al mismo tiempo, llegará el momento de hacer los estudios de mercado oportunos para saber si hay o no interés en la comercialización. Este puede ser uno de los puntos más complicados por la falta de conocimientos del mercado al que nos dirigimos y de los trámites para la exportación.
La mayoría de ayudas están orientadas a la exportación de productos y menos a la implantación de la empresa en el país de destino, un requisito sin e qua non’ para algunos países en desarrollo (China es el mejor ejemplo). Jordi Castello expone las peculiaridades de internacionalizar un negocio web y las dificultades que nos podemos encontrar en algo aparentemente tan sencillo. En cualquier caso, lo importante es que no nos cerremos puertas y seamos apaces de entender que en un mundo y una economía cada vez más global, ’salid de casa’ es casi imprescindible, aunque sólo sea por probar.
Imagen - Renata Avila




